Deseo que te sientas feliz, segura, cómoda y
juiciosa. Pero no todavía. Primero, las aventuras.
Te deseo la pasión que crea, y pido, que no sufras
la pasión que destruye.
¿Como puedo desearte algo? Salvo que descubras
lo que quieres hacer y lo hagas. Bien.
Te deseo la belleza del silencio, la gloria de la luz
del sol, el misterio de las tinieblas, el vigor de la
llama, el empuje del agua, la fragancia del aire,
la serena fortaleza de la tierra, el amor que
aguarda en la raíz misma de las cosas.
Quiero para ti la maravilla de vivir.
¿Que es lo que más deseo para ti? Que creas en el
valor fundamental de la especie humana, y este,
cariño, te incluye.
Te deseo amor. Romántico, si. Pero también el
amor de quienes yacen en la oscuridad y hablan de tiempos pasados.
Las brazos tendidos de los niños,
sus besos dulces y pegajosos.
La cabezada de un gatito.
La mirada cordial de un perro.
El tacto tranquilizador, los ojos que se iluminan,
el sonido de una llave en la cerradura.
Te deseo una hija como tú.
Manuel Losquiño Peco
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