domingo, 29 de enero de 2012

EL ABUELO

! Maldita la ciudad
de vicios y males llena¡
!maldito el amo egoísta
que me expulsó de mis tierras¡
A ocho hijos crié
 entre terrones y malezas
 pero eran sanos y fuerte
s tenían honra y vergüenza.
¡Hay que pena de mis hijos
 acostumbrados a la Dehesa
 y ahora viviendo en jaulas
 en unas lejanas tierras!
También mi hija era buena
 y se crió allá en mis tierras
 sin recibir más caricias
 que el aire puro de sierra.
Se casó , muy bien casa
con un mozo igual que ella
que, como un hijo más
 trabajó mis mismas tierras.
Luego el amo nos echó
 pa vivir en esta miseria
 dentro de una ciudad hasta
 donde el aire apesta
¡Siempre estamos en peligro
viendo que la muerte acecha,
ó te corrompen los vicios
 ó un auto te atropella!
Como le pasó a mi hija
 una mañana de feria,
que un borracho la aplastó
 con su auto en las aceras.

A una pequeña dejó
aún sin la cuarentena,
 que entonces fue mi alegría
 pero que hoy es mi pena.
Ahora tiene quince años
y ya quiere independencia.
El día pasa durmiendo
y de noche se va de fiesta.
Y no me atrevo a reñirla
 porque la niña contesta
que soy un viejo antigüao
 y ella una mujer moderna.
Yo no sé si moda
es llevar una vida ligera bailar,
 fumar y beber como
 una mujer cualquiera.
!Qué pena cuando me acuerdo
 da la paz da aquellas sierras¡
 !Oh señor¡ ! cuantos tormentos
 desde que perdí mis tierras¡.


Dedicado a todos los abuelos del campo

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