lunes, 30 de abril de 2012

A STALIN

Junto a Lenin, Stalin avanzaba
y así, con blusa blanca,
con gorra gris de obrero,
Stalin, con su paso tranquilo,
entró en la Historia acompañado
de Lenin y del viento.
Stalin desde entonces
fue construyendo. Todo
hacía falta. Lenin recibió de los zares
telarañas y harapos.
Lenin dejó una herencia
de patria libre y ancha.
Stalin la pobló
con escuelas y harina,
imprentas y manzanas.
Stalin desde el Volga
hasta la nieve del Norte inaccesible
puso su mano y en su mano un hombre
comenzó a construir.
Las ciudades nacieron.
Los desiertos cantaron
por primera vez con la voz del agua.
Los minerales
acudieron y salieron
de sus sueños oscuros, se levantaron,
se hicieron rieles, ruedas,
locomotoras e hilos
que llevaron las sílabas eléctricas
por toda la extensión y la distancia.
Stalin construía.
Nacieron de sus manos
cereales, tractores,
enseñanzas, caminos,
y él allí, sencillo como tú y como yo,
si conseguiremos ser sencillos como él.
Pero lo aprenderemos.
Su sencillez y su sabiduría,
su estructura de bondadoso pan y de acero inflexible
nos ayuda a ser hombres cada día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario